El templo ocupa el
mismo solar asignado por Juan de Garay en 1580 para la orden de los
franciscanos, junto a la capilla de San Roque y al convento. Allí se
inauguró esta iglesia en 1754, cuya construcción se había iniciado
en 1730, siguiendo los planos de Andrés Blanqui.
En 1807 se derrumbaron sus torres y su fachada, tras lo cual se
encargó al arquitecto uruguayo Tomás Toribio la restauración del
templo.
En 1911 tuvo otra modificación, cuando el arquitecto Ernesto
Sackmann le dio a la fachada un estilo barroco alemán, con la imagen
de San Francisco en lo alto del tímpano.
Otras estatuas, como las de Cristóbal Colón y Dante Alighieri,
coronan el frente.
Las fachadas, sobre todo la principal, son muy elaboradas y
redestacan las torres, las rejas del atrio y de la portada y la
cúpula.
El interior es de una sola nave y debido al incendio de 1955, perdió
parte de su magnificencia original, su altar mayor quedó destruido y
fue reemplazado por un enorme tapiz de 8 por 12 metros, diseñado por
Horacio Butler.
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