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El Fuerte: En 1536 don Pedro de Mendoza establece en las
proximidades de la desembocadura del Riachuelo de los Navios un
asentamiento que se denomina Nuestra Señora del Buen Ayre. En 1580,
Juan de Garay efectúa la fundación de la ciudad en el lugar
destinado a la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo), dándole el nombre de
Santísima Trinidad y conservando para el puerto, el del primer
poblado.
En 1594 se levanta la "Real Fortaleza de don Juan Baltasar
de Austria". En 1713 la reemplaza una construcción más sólida con
torreones, garitas de observación, puente levadizo y foso que, al
completarse sus defensas en 1720, recibe el nombre de "Castillo de
San Miguel". En 1820, el presidente Bernardino Rivadavia
modifica el Fuerte y sustituye el puente levadizo por un pórtico neoclásico.
Este solar destinado a lugar de defensa y asiento de las autoridades
españolas y de los gobiernos patrios, está ocupado actualmente por la Casa de Gobierno.
En el Museo de la Casa Rosada se conservan una de sus troneras y el
recinto de bóveda que fuera Almacén de la Real Hacienda.
La Aduana Nueva o de Taylor: Dirigida por el arquitecto
inglés Eduardo Taylor, en 1855 se levanta la "Aduana
Nueva" lindando con las paredes posteriores del Fuerte
y mirando al río. Es el primer edificio público de grandes
dimensiones del joven Estado mercantil de Buenos Aires; su forma
semicircular cuenta con cinco pisos de depósitos y cincuenta y un
almacenes abovedados rodeados por galerías. De la torre central
rematada por un reloj y un faro, parte un muelle de carga y descarga
de trescientos metros para el fondeo de los navíos de mayor calado.
A través de dos rampas laterales los carros, con mercaderías acceden
al Patio de Maniobras. Se utiliza por casi cuarenta años y es
demolida hasta el primer piso por el proyecto del Puerto Madero,
quedando su base sepultada bajo la actual Plaza Colón.
El Palacio de Correo: Dada la insignificancia que mostraba la
Casa de Gobierno, frente a este nuevo edificio de correos, el
presidente Julio Argentino Roca solicitó al departamento de
ingenieros civiles un proyecto de ensanche y reparaciones,
aprobándose el proyecto de otro arquitecto sueco de nombre Enrique
Aberg, el cual proponía la demolición del Fuerte y la construcción
de un edificio igual al del correo, diferenciándolo por la
incorporación de una galería balcón en el primer piso para el uso de
las autoridades durante las fiestas y desfiles. Esto marcó el fin
del Fuerte, conservándose, algunos muros y una de las troneras que
pueden verse en el actual Museo de la Casa de Gobierno.
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