El Obelisco
recuerda en cada una de sus caras un hecho histórico porteño: la
primera fundación, en 1536; la segunda y definitiva, en 1580; la
primera vez que se izó la bandera nacional en la ciudad, en 1812 (en
la iglesia de San Nicolás, que se levantaba precisamente donde hoy
está el Obelisco); y la constitución de Buenos Aires como capital
argentina en 1880.
La obra estuvo a cargo de Alberto Prebisch, uno de los principales
arquitectos del modernismo argentino y autor también del vecino
Teatro Gran Rex, en Corrientes y Suipacha.
Para la construcción del Obelisco se utilizó piedra blanca de la
provincia de Córdoba. Su única puerta de entrada (en el lado oeste)
conduce, a través de una escalera de 206 escalones y siete
descansos, hasta las cuatro ventanas de la cúspide.
Su altura es de 67,5 m. La punta es roma; mide 40 cm y culmina en un
pararrayos que no logra verse por la altura, cuyos cables corren por
el interior del Obelisco. La base tiene 6,80 m de lado.