Durante los siglos
XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este
barrio del sur que comenzaría a ser identificado con el nombre del
Alto de San Pedro, a causa de su posición más elevada. Conocido
también como "barrio del puerto", fue testigo en el año 1600 de la
aparición del culto a San Pedro González Telmo, designado entonces
patrono del viejo convento de Santo Domingo ubicado en la manzana de
Perú, México, Bolívar y Chile actuales, es decir fuera de sus
límites.
En 1734 los jesuitas decidieron fundar una iglesia en la zona
llegando la autorización real para ello sólo en 1748 cuando se
inició la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén, en
el terreno donado por don Ignacio Bustillo y Zeballos. Junto a ella
nacería después una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres.
Con la expulsión de los jesuitas en 1767 las obras de construcción
de la iglesia quedaron inconclusas y dos años más tarde la zona
quedó bajo la dependencia de la parroquia de la Inmaculada
Concepción.
En 1785 los padres Bethlemitas se hicieron cargo del templo
trasladando a la casa anexa su hospital. La casa de Ejercicios
comenzó ya por entonces a ser usada como cárcel, función con la cual
sobrevivirá hasta nuestros días.
En 1806 se creó la Parroquia de San Pedro González Telmo,
designándose a la iglesia de Nuestra Señora de Belén como sede de la
misma hasta tanto se erigiera el templo cabecera, cosa que nunca se
realizó. Nuestra Señora de Belén fue concluida en 1876, y la
costumbre ha hecho ignorar su verdadera denominación perpetuando en
cambio la de Iglesia de San Telmo.
El barrio sufrió una brusca transformación luego de la epidemia de
fiebre amarilla de 1871, cuando fue despoblado por sus familias más
pudientes quienes buscaron mejores condiciones climáticas y
sanitarias en el norte o en el oeste de la ciudad, perdiendo de esta
manera el barrio sur la importancia de antaño.
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