Plaza Dorrego es,
después de Plaza de Mayo, la plaza más antigua de la Ciudad de
Buenos Aires (anteriormente denominada Plaza de la Residencia y
luego Plaza de Comercio), testigo de relevantes acontecimientos
históricos. Uno de ellos fue el reconocimiento de la Independencia
por parte del pueblo de Buenos Aires, después de un acto, en 1816.
Allí existía un antiguo hueco desde el año 1745 que estaba destinado
al estacionamiento de las carretas que traían del interior los
“frutos del país”.
La Feria de la Plaza
La Feria se inauguró en el año 1970 por propuesta del Museo de la
Ciudad, e iba a ser una sala al aire libre del Museo. Todo lo que se
vende en la Feria de los domingos, formó parte de las casas viejas
de la Ciudad de Buenos Aires. El éxito que la Feria tuvo desde el
inicio le dio más vida al barrio. Pronto se transformó en uno de los
lugares más visitados por los. En la actualidad hay muy pocas ferias
en el mundo en las que únicamente se encuentren cosas viejas y
antigüedades. La feria las ofrece en más de doscientos setenta
puestos. Se pueden encontrar los domingos de 10 a17 hs. Vitrolas,
discos de pasta, ropa antigua, alhajas, fantasías, postales,
almanaques, libros, herrajes, lámparas y un sinfín de adornos y
curiosidades. En la zona aledaña se mezclan con los visitantes,
músicos, cantantes y bailarines de tango, mimos etc.
La Plaza se encuentra rodeada por característicos edificios de fines
del siglo XIX y XX. Muy cerca de allí, sobre la calle Humberto I se
encuentra el conjunto jesuita, constituido por la Iglesia de Bethlem,
Parroquia de San Pedro Telmo, y el Museo Penitenciario "Antonio
Ballve". Frente a este conjunto, la Escuela Guillermo Rawson, con
sus dos enormes magnolias centenarias, plantadas por sacerdotes
bethlemitas cuando se instalaron en el lugar hacia 1800.
El Casco Histórico contiene la mayor parte de los edificios más
antiguos que perduran en la ciudad, acompañados por otros de
importante valor patrimonial de épocas subsiguientes. Sus calles
empedradas, sus farolas, sus patios con aljibes y rejas en las
ventanas, sus iglesias y museos, sus ferias características, sus
bailarines de tango y sus cafés le otorgan una magia especial que se
percibe al recorrerlo.
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