Alejandro
Christophersen, una de las principales figuras del eclecticismo
local, definía el lenguaje del templo como "románico-bizantino de
Perigord", por ser éste, "el deseo de los principales donantes",
entre los que se contaba María Unzué de Alvear. El propio
Christophersen reconoció su fascinación por la catedral de St. Front
en Perigueux, fuente de inspiración del arquitecto a cargo del Sacre
Coeur de Montmartre, Paul Abadie, modelo que también habría influido
en su diseño. Se inauguró en 1934.