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LA DANZA
La coreografía, diseñada a partir del abrazo de la pareja, es sumamente
sensual y compleja. La complejidad de los pasos no
hace a la expresión o
a lo que se quiere trasmitir durante el baile. Se trata de expresar un
sentimiento pleno de sensualidad y no de sexualidad, donde lo primordial
no son sólo los pasos o las figuras que hacen los bailarines con los
pies. De nada vale una técnica perfecta, o una sincronización perfecta,
cuando la expresión facial de los bailarines no trasmiten sentimientos.
Todo en la danza del tango está unido, las miradas, los brazos, las
manos, cada movimiento del cuerpo acompañando la cadencia del tango y
acompañando lo que ellos están viviendo: un romance de tres minutos,
entre dos personas que a lo mejor recién se conocen y que probablemente
no tengan una relación amorosa en la vida real.
El tango trasciende y llega al corazón de los que contemplan a los
bailarines, gracias a los sentimientos que ellos ponen en el baile y
obviamente a la calidad de sus coreografías. Cada estrofa musical, cada
pasaje, cada tango tiene distintos momentos, no se puede bailar un tango
completo siguiendo un patron de conducta idéntico para toda la melodía.
Hay cadencias tristes, alegres, sensuales o eufóricas, finales
silenciosos o grandiosos, musica in-crescendo o musica in-diminuendo,
solo expresa sentimientos y estos son los que los bailarines transportan
a sus pies y a su cuerpo todo.
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