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EL LUNFARDO
Si bien hay distintas posturas en cuanto a la elección de los términos
pertenecientes al lunfardo, la mayoría coincide en que esta jerga es un
repertorio de términos traídos por la inmigración durante la segunda
mitad del siglo pasado y hasta el estallido de la primera gran guerra.
Tradicionalmente, el lunfardo suele ser considerado como una lengua
argótica inventada por seres marginales. Según esta teoría, era
originalmente un lenguaje en código entre los delincuentes, para poder
comunicarse entre sí por entre las rejas de la cárcel.
En realidad, el lunfardo nace en los barrios pobres, debido a la
convivencia forzada entre inmigrantes y nativos.
Lo correcto sería hablar de letras lunfardescas, escritas por autores
que conocen muy bien el lenguaje y el ambiente, pero que sin embargo no
pertenecen a él.
La estructura del lunfardo se nutre de la sustitución de sustantivos,
verbos, adjetivos e interjecciones castellanas por términos, a los que
se les cambia el significado, provenientes de la germanía, del caló, del
italiano y sus dialectos, del francés, del portugués, del inglés, de las
lenguas indígenas (quechua, guaraní y mapuche) y hasta de palabras
hispánicas a las que se les da un sentido que nada tiene que ver con el
original.
Un elemento auxiliar del lunfardo es el vesre, o sea la pronunciación de
las palabras cambiando el orden de las sílabas: tango es gotán, bacán es
camba, viejo es jovie, cabeza es zabeca y así sucesivamente.
Obviamente, este "idioma" carece de reglas fijas, nutriéndose de un
enorme dinamismo. Para preservar este legado cultural, el 21 de
diciembre de 1962 fue creada la Academia Porteña del Lunfardo. Hay
también diccionarios específicos de lunfardo que se pueden consultar.
En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en
canción, las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos
dejan lugar a pocas dudas.
Más tarde, con la llegada de los primeros letristas cultos, el tango
abandona su ámbito original y se ve obligado a disimular la procacidad
de sus primeras canciones. Sin embargo, el lunfardo resucita
rápidamente, pero ahora en manos de compositores ajenos al mundo
delictivo que lo había engendrado. Las letras de Celedonio Flores
reflejan los problemas del pueblo y la moral del suburbio, utilizando el
lunfardo que habla la gente ("Corrientes y Esmeralda", "La Mariposa",
"Mano a mano", "Muchacho").
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