LA MILONGA
La milonga es el local donde se baila tango (también vals y milonga, que
es uno de los ritmos del tango). Los milongueros van a bailar casi todas
las noches; suelen, también, ir a más de un lugar por noche.
Algunas milongas son elegantes, otras informales. En casi todas
funcionan escuelas de baile.
Las veladas de tango comienzan a eso de las 23 y duran hasta la
madrugada. En algunos locales predomina la gente mayor, los que bailan
desde hace 40 años. En otros, el público es más joven. En la mayoría se
suele alternar el tango con ritmos tropicales, folclore o rock and roll.
Diferencias con el tango
Aunque tanto la milonga como el tango están en compás de 2/4, las 8
semicorcheas de la milonga están distribuidas en 3 + 3 + 2 en cambio el
tango posee un ritmo más «cuadrado». Las letras de la milonga suelen ser
picarescas.
Rituales
Hombres y mujeres se sientan en mesas colocadas alrededor de la pista, y
al comienzo de una tanda los hombres (habitualmente) invitan a bailar a
las mujeres.
Invitación
Tradicionalmente —al menos en las milongas argentinas— la invitación a
bailar obedece a una regla estricta: el hombre, desde cierta distancia,
mira a una mujer elegida y la «cabecea», es decir, le hace una señal
casi imperceptible girando rápidamente y una sola vez la cabeza hacia el
hombro correspondiente al lado donde se encuentra la pista de baile), y
la mujer puede aceptar el convite o negarlo (también con la cabeza), o
bien mirar hacia otro lado para rechazar también la invitación.
Esto evita al hombre el embarazo de ser rechazado después de haber
caminado hasta la mesa de la mujer, y a ésta el embarazo de rechazarlo
directamente si ese fuera el caso.
En las milongas frecuentadas por público joven estas reglas suelen ser
menos estrictas y se invita a bailar prescindiendo del cabeceo e incluso
a veces son las mujeres las que invitan a bailar a los hombres.
Final del baile
Al final de la tanda, el hombre acompaña a la mujer a su mesa y después
vuelve a la suya propia. Se considera inapropiado no terminar de bailar
una tanda con la pareja. La cortina proporciona el tiempo necesario para
esto. También es posible, si los dos han disfrutado particularmente
durante la tanda y están de acuerdo en ello, continuar bailando la
siguiente tanda.