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LA
MÚSICA
El bandoneón es el corazón de la música de tango. Se ha dicho que
«bandoneón y tango son la misma cosa». De origen alemán,(concretamente
se utilizaba para sustituir al órgano en las iglesias luteranas de
oficios cantados por la feligresía en las iglesias más humildes,
incapaces de costearse un órgano de dimensiones adecuadas a su rijosidad
de tísicos) fue adoptado por los tangueros al iniciarse el siglo XX para
reemplazar la presencia inicial de la flauta y completar el sonido
inconfundible del tango. Cátulo Castillo le atribuye «...al bandoneón la
definitiva sonoridad de lamento que tiene el tango, su inclinación al
quejido, al rezongo». El bandoneón le impuso al tango su definitiva
forma compleja, integrando la melodía en una base simultáneamente
rítmica y armónica.
Esta complejidad melódica-rítmica-armónica, será fortalecida más
adelante con la incorporación del piano, en sustitución de la guitarra,
y el desarrollo de una técnica de ejecución especialmente tanguera,
fundada en la percusión rítmica. De este modo la base instrumental del
tango queda definida como trío de bandoneón, piano y violín.
Sobre la base de sus instrumentos básicos se conforma la orquesta típica
de tango, inventada originalmente por Julio de Caro en los años veinte y
consolidada principalmente en forma de sexteto con la siguiente
integración: piano, dos bandoneones, dos violines y contrabajo. La
orquesta de tango, propiamente dicha, sigue el mismo esquema, ampliando
el grupo de bandoneones, y agregando violas y violoncellos al grupo de
las cuerdas.
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