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En la ornamentación se utilizó mármol de primera calidad y de
distinto origen. La escalinata (o escalera de honor) es de mármol
blanco de Carrara y las barandas que la circundan son de mármol de
Portugal. Al pie de la escalera –a ambos lados– las barandas
terminan en dos cabezas de león talladas a mano en piezas completas.
El último tramo de la escalinata, de planta semicircular, da acceso
a la galería que conduce –también a ambos lados– a las escaleras que
llevan al primer piso. En el primer descanso, el visitante se
enfrenta con dos magníficos vitrales con motivos alegóricos que
sirven de cabezales al Salón Dorado.
El salón de los bustos
Ubicado sobre el foyer de platea, y de iguales dimensiones, está
tratado, como el hall principal, con basamentos de mármol. El nombre
se debe a las figuras escultóricas de famosos compositores que
forman parte de la decoración: Beethoven, Bellini, Bizet, Gounod,
Mozart, Rossini, Verdi y Wagner. Desde los ventanales puede
observarse el gran hall de entrada, los frisos que adornan el amplio
recinto y el gran techo con vitrales.
El salón dorado
Desde ambos extremos del Salón de los Bustos se accede al Salón
Dorado, que ocupa todo el frente que da a la calle Libertad y los
dos ángulos de las calles circundantes. Enormes columnas talladas
con detalles en oro, altos espejos que lo asemejan a los grandes
salones de los palacios de Versailles o de Schoenbrunn, confieren a
esta dependencia un especial atractivo. Los muebles franceses, con
lujoso trabajo de marquetería, sillones y sillas tapizadas en color
rosa pálido y una serie de grandes arañas realzan aún más la
majestuosidad de este recinto. En este salón suelen realizarse
conferencias, conciertos y exposiciones de escenografía, vestuario y
fotografía.
Los Vitrales
Fueron concebidos en el proyecto de decoración del arquitecto Meano,
y realizados por la prestigiosa casa Gaudin de París, en 1907.
En el gran hall forman un conjunto el vitral del centro, y dos
vitrales planos sobre los laterales. El primero, en forma de
sombrilla octogonal, está enmarcado con un artístico juego de
molduras doradas.
En los cabezales del Salón Dorado hay dos realizaciones, de tenues
colores, donde se recrean escenas que evocan episodios de la
historia y de la poesía de la Grecia clásica. El primero representa
a Homero recitando la Ilíada; el segundo, un homenaje de Sapho al
dios Apolo.
Salón Blanco
Desde la galería de los Bustos se pasa directamente al Salón Blanco,
decorado con muebles y adornos de estilo francés. Esta sala se
encuentra frente a la entrada del “palco bandeja”, llamado también
“platea balcón”, que tiene capacidad para 34 personas. Aquí se
ubican las autoridades nacionales y sus invitados con motivo de
alguna representación especial. El salón Blanco –totalmente
alfombrado en rojo y amueblado con sillones de felpa colorada– se
utiliza como antepalco y es el ámbito ideal para servir un
refrigerio durante el entreacto de las funciones.
La Sala
La sala, en forma de herradura, cumple con las normas del teatro
clásico italiano y francés. La excelencia de la acústica ha sido
objeto de reconocimiento internacional.
La planta está bordeada de palcos hasta el tercer piso. Tiene una
capacidad total de 2.478 localidades, pero también pueden presenciar
los espectáculos alrededor de 500 personas de pie.
En cuanto al color, toda la sala está tratada con el mismo criterio,
utilizando tonos cálidos derivados del rojo y del dorado. La
alfombra y el tapizado de las butacas son de terciopelo “sangre de
dragón”. Hay una magnífica araña de siete metros de diámetro, con 700.
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