Ubicado a espaldas de la ciudad de Buenos Aires y a pocos metros del Río de la Plata se ubica este edificio histórico es un oasis urbano ubicado en pleno barrio de Puerto Madero Este, a pocos metros del alma financiera de Buenos Aires y a un palmo del histórico barrio de San Telmo, con sus calles empedradas, anticuarios y arquitectura colonial.
Cada una de sus habitaciones ha sido concebida con la inspiración y la audacia estética de Alan Faena y Philippe Starck. El aura de las mismas recoge el espíritu de la luz, del paisaje y de una puesta imperial y romántica.
Cuenta con Teatro, un espacio donde la pasión, el talento creativo y toda la genialidad de Buenos Aires despliegan su magia en incomparables shows, bajo el influjo de una atmósfera misteriosa, ambientada con mesas, cortinas de terciopelo y sillones de cuero.
El Cabaret, un espacio creado para despertar la fantasía y la sensualidad. Cuenta con un pequeño escenario, cortinados de terciopelo rojo con ribetes dorados y una acústica especialmente diseñada para shows en vivo. Como su capacidad es de sólo 140 personas, las veladas allí son muy íntimas.
The Library lounge, con sus sofás de cuero, sus muebles estilo imperial, su magnífico piano de cola, sus lámparas antiguas, sus candelabros, sus cortinas de seda roja y su importante biblioteca de más de 500 títulos, sumerge al visitante en un tiempo distinto, en otro tiempo a la vez pasado y nuevo. Es un sitio que invita a disfrutar de momentos únicos como el desayuno, el almuerzo o la cena con shows en vivo.
Pool Bar, impacta con su singular y delicioso diseño en otra de las terrazas al aire libre del hotel.
Fue ideado para que el placer de estar al sol se convierta en una experiencia transformadora y vital. Desde la comodidad de la reposera pueden realizarse tratamientos y masajes de pies. Posee un bar.
El Bistró, Tan luminoso y blanco como las cabezas de unicornios que se repiten en sus paredes cubiertas por seda, es el restaurante con cocina de autor más sofisticado del hotel. Los detalles de color están dados por las alfombras rojas como las copas de cristal de Baccarat, y la vajilla con terminaciones en dorado que destella también desde el techo de yeso. Cuero blanco, sedas y majestuosas arañas de cristal rememoran las patisseries más brillantes de la Buenos Aires de principios de siglo.